Los niños frente a la tecnología
Hablar de niños frente a la tecnología me remonta a
mi niñez, cuando la tecnología más actual eran los juegos de video como el Atari, la televisión, videocaseteras
Beta y VHS, un poco después, o mucho después, computadoras con monitores
monocromáticos, el disquete flexible de 5 1/4 o de 3 ½, de los que algunos
chicos milenials no tienen ni idea, pero quizá, si le preguntan a sus papás,
verán que podíamos vivir con otras tecnologías (analógicas y que en ese
entonces ni siquiera se entendían como tecnologías).
¿Qué sucede con los niños en la actualidad? Ellos, desde el vientre materno tienen cierto contacto con la tecnología, nacen como
una versión 2.0 del humano común, son digitales y en su mayoría piensan que
todas las pantallas son táctiles, y lo digo por la experiencia al ser padre de
dos pequeños de 7 y 10 años. ¿Será que perdieron la capacidad de asombro? Tal
vez. Yo recuerdo que tener una videoconferencia o un chat de texto plano era
algo sorprendente, ahora es algo normal, ya se han hecho parte de nuestra vida: las video
llamadas, redes sociales, comprar por internet, estudiar en línea… todo esto
con el uso de la tecnología.
Por lo tanto, ¿hay una edad en la que podemos
involucrar más a nuestros hijos con la tecnología, teléfonos móviles, computadoras,
o debemos restringir el uso de las mismas?
Para alguno de nosotros esto es un dilema, mientras para otros padres, es algo normal, tanto que la tecnología ha
reemplazado hasta a las niñeras. Con un teléfono y videos es más que suficiente
para entretener a los pequeños y a los no tan pequeños, dejarlos por horas
mientras los adultos toman una siesta, trabajan o tratan de resolver sus
propios problemas.
Hoy sabemos que la tecnología es una parte esencial
en nuestras vidas, y para los más pequeños del hogar es algo, practicamente natural,
no podemos dejarlos fuera pues, si bien el contenido altamente sexual y la
intereacción con falsas identidades representan un riesgo, debemos aprovechar
sus beneficios, que a la verdad son muchos. Para los padres de familia y la
sociedad en general, es imposible controlar el acceso a todos los sitios de
riesgo por parte de los más pequeños, sin embargo, sí podemos concientizarlos
para un uso adecuado y responsable.
Es nuestra responsabilidad como adultos el saber
utilizar la tecnología, aprovecharla, ya sea para prepáranos académicamente,
acortar distancias, comunicarnos y sobre todo, para que nos facilite la vida. "Podemos caer en pánico sobre esto, pero los
pequeños son muy curiosos y perspicaces", sostiene Helen Moylett. La
tecnología está aquí y llegó para quedarse. Lo que los pequeños hacen es el
reflejo de lo que ven en casa, y quizá lo que ellos quieren es experimentar, usar y tener la
tecnología a la mano como lo hacen los adultos.
No existe una guía que nos dirá cuál es la mejor
edad, pero todo dependerá de la parte
cultural, económica y social en la que vivimos, y debemos sacar el mejor
provecho para que nuestras nuevas generaciones utilicen de una manera ética y
responsable todas las herramientas tecnológicas a las cuales tienen acceso.
En la Coordinación de Tecnología Educativa contamos
con un Diplomado en Tecnología Educativa,
el cual está en focado en que se conozcan las potencialidades de la tecnología, logrando
articular críticamente sus elementos bajo un modelo educativo en pos de mejorar
las prácticas profesionales, ¡no pierdas la oportunidad de sacarle el máximo
provecho a estas nuevas opciones pedagógico- comunicacionales!
Por Clemente
Luna Ramos
cluna@lasallep.edu.mx


El lugar de padres como principal Pilar de la EDUCACIÓN!!! Felicitaciones Clemente.
ResponderEliminarEstimado Clemente Luna Ramos buena tarde.
ResponderEliminarServidor Orlando Ángeles
Retomando su aportación inicial en donde acertadamente hace un análisis sobre algunos de los avances tecnológicos que se han dado en los últimos años, considero oportuno decirle que coincido plenamente con usted al referir que, en algunos casos, dichos avances han pasado desapercibidos e incluso desconocidos por las actuales generaciones por lo que modestamente le comparto mi opinión al respecto.
Pese a la gran velocidad con la que avanza la tecnología en el mundo, me considero parte de una generación afortunada pues he tenido la posibilidad de transitar entre el disquete flexible de 5 1/4 o de 3 ½ y algunas nuevas unidades de almacenamiento y avances tecnológicos.
En dicho sentido, recuerdo algunas tareas de escuela donde forzosamente tenían que ser entregadas en varios discos de 3 ½ para cubrir la capacidad de memoria requerida, posteriormente fueron muy funcionales los CD y/o DVD, ahora es suficiente una memoria USB o un disco duro portátil y lo asombroso es que en un futuro no muy lejano podría ser que la información sea transferible exclusivamente por medio de servidores de alojamiento de archivos multiplataforma en la nube, como lo son Google Drive, Dropbox, etc.
Cabe mencionar que mis comentarios tienen como finalidad aportar de manera muy sintética, una posible respuesta a sus planteamientos, específicamente cuando cuestiona lo que sucede con los niños en la actualidad y su posible pérdida de capacidad de asombro y de manera personal dejarle mi postura sobre si será necesario promover desde la educación formal este tipo habilidades a fin de no perderlas.
Al respecto Dobles-Trejos, C. (2014, p. 285), señala que es fundamental promover en los procesos de formación académica la recuperación de la capacidad de asombro en el estudiantado. En dicho sentido el autor sostiene que es necesario trabajar bajo una dinámica de investigación-acción, ya que nos coloca tanto a docente como alumno ante el reto de reconocerse como sujetos de nuestra propia historia y, por tanto, saber que las acciones que se realizan tienen un impacto inmediato en la sociedad.
De manera personal coincido con dicho planteamiento pues creo el gran reto para el docente de hoy es saber vincular los contenidos disciplinares con acciones aplicables, vivenciales y de interés para estudiante. Por su parte, Matus, B. (2003, p. 2). señala que la persona que vivencia el aprendizaje, potencia su valoración de la experiencia de vida y reconoce en ella hitos de conexión de una experiencia con otra.
Por tal motivo, considero que es necesario que desde los actos áulicos se enmarque como parte del inicio de una secuencia didáctica el contexto global de la misma y que se otorgue en todo momento una aplicación práctica pues en muchas ocasiones podríamos caer en el error de iniciar las clases abordando de manera directa los temas, dejando a un lado el contexto evolutivo de los mismos o su falta de aplicación. De esta manera, podríamos promover esa falta capacidad de asombro, de la que usted refiere, de maravillarse, de descubrir distintas realidades y con ello plantear críticamente posibles soluciones a los problemas que de manera personal y social enfrentamos en la cotidianidad.
Referencias
Dobles-Trejos, C. (2014). Recuperando la capacidad de asombro: La investigación-acción en la formación docente. Revista Electrónica Educare, 18 (3), 285-299.
Matus, B. (2003). El gozo y el asombro de aprender: los procesos metacognitivos como vivencias que acercan la utopía. POLIS, Revista Latinoamericana, 2 (6), 0.
Me siento identificado con tu artículo, viví la evolución de las computadoras y los celulares ha sido muy gratificante, yo nací en 1987 soy "millenial", y presiento que tu también lo eres por las referencias que manejas. Si es así mi experiencia te podría resultar familiar, a los 11 años tuve mi primer contacto con una computadora, en la clase de computación, era el disquete flexible de 5 1/4 uno de los objetos que pedían en la lista de útiles, las clases de computación han cambiado bastante con respecto a las de ahora, mientras ahora les enseñan hasta programar, mi clase solo consistía en transcribir algún texto, en un primitivo procesador de textos. Al siguiente año escolar ya estabamos creando bases de datos con Lotus 1-2-3, y al siguiente año llegó a nosotros Windows 3.1 la tecnología había llegado tan pronto, y con ella los juegos como el clásico solitario y el buscaminas, claro que fue sorprendente después de una pantalla monocromática a 256 colores fue genial esa transición, y aún nos sigue sorprendiendo.
ResponderEliminarY nuestros hijos ¿será que perdieron la capacidad de asombro? Yo creo que los cambios que ellos han experimentado han sido paulatinos y menos drásticos. Lo que a nuestros ojos es sorprendente para nuestros hijos o alumnos pueden llegar ser trivial, a ellos no les interesa por ejemplo tener una pantalla en 4k por que su celular ya tiene esa resolución, ellos no "nacen con un chip" si no que se viven contenidos tecnológicos distintos a los que estamos acostumbrados, siguen tendencias, descargan aplicaciones, siguen a influencers, por ello mi punto de vista es que: sería un grave error aislarlos del Internet por miedo, como lo es también no supervisar y darles completo acceso a todo el contenido por la comodidad que puede generar tenerlos "quietecitos".
Creo que el gran reto es hacer que nuestros hijos y alumnos descubran cómo utilizar de una manera ética y responsable todas las herramientas tecnológicas a las cuales tienen acceso, esto requiere mucho acompañamiento, al hacer la tarea con nuestros hijos podemos guiarlos a usar la Internet a cualquier edad pero lo mejor es que aprenderemos juntos y les ayudaremos a generar las competencias tecnológicas que les harán falta para tener un gran futuro académico.
Hola Clemente buena noche!!
ResponderEliminarAl leer tu impresión sobre la tecnología y los niños, inevitablemente me siento identificada porque al igual que tú, soy mamá de dos pequeños de 9 y 5 años que ya piden a gritos su canal de youtube. En otras intervenciones al respecto del uso de la tecnología en relación con estudiantes de educación básica, he hecho referencia al sistema UNOi que es el tipo de acercamiento escolar al que tienen acceso mis pequeños y como beneficios reconozco, que los contenidos académicos están complementados con recursos web serios y en ese sentido, nos queda a los padres hacer lo propio con los contenidos que permitimos a nuestros pequeños. Esto nos compromete a informarnos sobre las características de los sitios web, canales con contenido infantil y cómo detectar los que pueden ser valiosos, tal y como lo mencionas, cuando dices que los celulares han reemplazado a las niñeras, así como los docentes han dejado de ser el centro del saber, en el caso de los padres también me parece que hay un cambio de rol, para crear los "andamios" necesarios entre la información valiosa que se obtiene de la web, como la que se puede ofertar a partir de los niños, que también pasan a ser los diseñadores de sus propios procedimientos de aprendizaje.